La subjetividad en la prostitución femenina: una interpretación psicoanalítica

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Dianeth Cecilia Pérez Lemus

Resumen

La prostitución no puede ser ajena a una dimensión de la feminidad de lo subjetivo y el goce aceptados socioculturalmente. Es necesario asumir la prostitución más allá del argumento de las necesidades que exigen dinero para ser suplidas, y donde el sexo es lo que se pone en venta para lograr el fin. La prostitución instituye cierto desorden frente a la moral en la que “debería protegerse” la sexualidad; ella destituye el orden de las “buenas costumbres” sexuales y de esta manera funda una seria sospecha sobre la limitación constitutiva que asiste a la cultura en su función de regular los goces sexuales. En está reflexión se pone al descubierto que la prostitución es una contrapropuesta para la pulsión sexual, de la cual sabemos que por sí misma, sin la mediación de los ideales y el amor, no tiene reparos en exigir satisfacción directa, inmediata y sin miramientos morales; y nunca deja de ser perversa polimorfa como se manifiesta en la infancia. Es decir, lo que se estatuye con la prostitución indisociables del goce y como él, está arraigado en la naturaleza de lo humano todavía animal. Naturaleza determinada por la contingencia y la multiplicidad de objetos con los cuales la pulsión puede buscar su satisfacción y por las parciales, variadas y paradójicas formas de obtener la meta de la satisfacción con el objeto de la pulsión. Por consiguiente,
la prostitución será pensada aquí como un fenómeno que devela una verdad de la sexualidad humana y de la naturaleza de su goce pulsional. Dimensión escamoteada por discursos e investigaciones sociales, siempre muy atentos a los imaginarios en los que se ha sostenido la prostitución en las diferentes épocas: la marginación social, la pobreza distribución y tipologías de ésta en las ciudades, la estadística y la cuestión del genero ahí implícita. En otras palabras, se aborda la prostitución desde la pregunta abierta por la feminidad y el goce, dimensión capital frente a que las prácticas institucionales algunas veces tropiezan, fallan y fracasan, en sus buenos propósitos de regenerar, resocializar, dignificar, moralizar, educar, etc. a las prostitutas. Rev. cienc. biomed.2010:1(2):278 - 283

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